Grupo Diez
Un capítulo de la historia del teatro guatemalteco
                                                                                                                                                                           Por Ricardo Martínez

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Logos utilizados en  las producciones del Grupo Diez 

El 15 de septiembre de 1971, en casa de Mildred Chávez de Almorza, se reúnen Manuel Lisandro Chávez, Luis Tuchán, Antonio Arriola, Guillermo Tulio González, Antonio Almorza, Adolfo Hernández, Carlos Obregón, Julio Díaz, Ricardo Mendizábal y por supuesto la anfitriona Mildred Chávez, con el objeto de fundar un grupo de teatro.

 

Todos ellos actores con diferentes escuelas y experiencia unos con más que otros, pero todos gente de teatro con un objetivo común, hacer algo distinto, algo innovador.

 

Pronto encuentran un mecenas en la Asociación Pro-Artes Escénicas y Patronato GADEM, que los cobija en la sala del Grupo Artístico de Escenificación Moderna (GADEM), fundada por el inolvidable hombre de teatro  el doctor. Luis Herrera

 

Solucionado su mayor problema el de la sede, empiezan a trabajar y estrenan su primera obra el 4 de febrero de 1972, El huevo de Felicien Marceau.

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Xavier Pacheco, Carlos Peña, Ricardo Mendizábal, Lizardy Fortuny y Salomón Gómez.

Escena de El Huevo , Teatro GADEM,  Grupo Diez, 1972

Las anteriores notas  las he tomado  de la tesis de graduación  presentada por el teatrista Mario Ruiz Mendizábal,  previo a obtener el grado de Licenciado en Letras:  Importancia del Grupo Diez en el teatro guatemalteco contemporáneo,  presentada en 1985. 

De El Huevo,  la conocida promotora cultura y periodista, Irina Darlee en su columna del Diario El Imparcial diría:  

 

(…) abandonando la escenografía tradicional, los cambios de decorado se hacen actuando y representan un empeño difícil de convertir seudo-sillas en seudo-camas, bancos o escritorios según los lugares y la acción, intentando desesperadamente crear una expresión completa a nivel grupal.   Además la labor individual había cede el tradicional crédito personal a favor de una expresión a nivel de grupo.

 

Al El Huevo siguió una seria de montajes,  en todos se puso de manifiesto la búsqueda de la premisa grupal:  hacer algo distinto, algo innovador.

 

  • Mayo de 1972, El juego que todos jugamos, dirección de Adolfo Hernández

  • Septiembre de 1972, La Fiaca, dirección de Adolfo Hernández

  • Marzo de 1973, Los padres abstractos, dirección de Ricardo Mendizábal

  • Abril 1973, Amor a ocho manos, dirección de Julio Díaz

  • Junio de 1973, Cuatro historias de alquiler, dirección de Adolfo Hernández

  • Agosto de 1973, La noche de los asesinos, dirección de Carlos Obregón

La importancia  del Grupo Diez, en el teatro guatemalteco contemporáneo,  que Ruiz Mendizábal  evidenció  1985, se visibiliza, aún más, con las notas que, el también teatrista,   Alfredo Porras Smith,  incluyó  en el tomo VI de la Historia General  de Guatemala, 1997:

 

Se hizo cargo del teatro GADEM, desde 1972, el llamado Grupo Diez, que ha montado allí, con diverso éxito, unas 40 obras que han contribuido a formar y consolidar un público propio. 

 

Los integrantes originales fueron 10 y,  precisamente de allí el nombre.

 

En los primeros meses se marcharon Tuchán y Arriola y llegaron Xavier Pacheco y Carlos Peña que con el tiempo también se separaron.  Los ejes permanentes del grupo  han sido Julio Díaz y Ricardo Mendizábal.  Otros teatristas que han sido importantes en diversas etapas del grupo han sido Lydia McDonald, Salomón Gómez y Ricardo Martinez (quien en los últimos años ha descollado como director de teatro para niños con le mismo grupo).

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Julio Díaz,  Ricardo Martínez y Ricardo Mendizábal

Fotografía  en página  14  del Diario Prensa Libre, del  22 de septiembre de 1991

Reportaje con motivo del XX aniversario del Grupo Diez.

 

 

 

 

 

Esa importancia  se reitera con lo aportado en lo párrafos siguientes, que  todos de entrevistas efectuadas a varios teatristas, o personas relacionadas con la cultura guatemalteca.

 

Carlos Peña 

Ahora,  como repito, decir Grupo Diez es saber de que se está hablando.  Porque con ellos no van a ver  una chabacanada, imposible.  Inclusive se dan el lujo de poner a Shakespeare, ellos lo hicieron  porque como profesionales querían demostrar que sí lo podían hacer, lo hicieron y punto.

Xavier Pacheco

Con el Grupo Diez hicimos verdaderos experimentos a nivel de calidad humana, es decir barríamos, trapeábamos pintábamos, hacíamos escenografía, vestuario, etc., es decir lo hacíamos todo.  Estábamos tratando de hacer algo de la nada

 

(…) mucha gente de teatro está  consciente que Grupo Diez ha cuidado la excelencia de su montajes desde todo punto de vista en todo lo que el público ve.    Ellos han cuidado todos los aspectos de los montajes, dese que el escenario esté bien barrido, la escenografía bien pintada , ellos hacen trabajos limpios

Lydia Mac Donald

(…) es un grupo con organización, con un reglamento y con una finalidad.  Ellos tienen bien definidos su ideales.  Sus contenidos no es que los tomen  por aventura sino que ellos planifican su trabajo, por esa organización es que hay éxito en lo que hacen.

 

Tasso Hadjidodou

Una característica que podemos decir del  Grupo Diez es la siguiente:  creo que son gente de teatro muy exigentes con su propio quehacer.  Hay disciplina y cuando montan una obra saben  en general qué se está haciendo.   Al escoger una obra quieren tener éxito y no escatiman esfuerzo para lograrlo.

 

Uno de sus aportes más valiosos  es que el acto hace de todo.  El acto clava, vende boletos, el actor dirige.   Ahora para mí el actor en el Grupo Diez es esto: el trabajo bien hecho.

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Sergio Luna y Monica Abularach, escena final.                                   Reocrte de prensa                     Sergio Luna y Monica Abularach, escena del balcónn

Romeo y Julieta de William Shakespeare, adaptación de Pablo Neruda, dirección de Ricardo Mendixzábal, Teatro GADEM 1982

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Durante el año 1985 Grupo Diez llevó a cabo un taller de dramaturgia, resultante del mismo  se estrenó a finales de ese año  la obra Con el dedo en el fosforito.   En 1986 se reestrenaría como Los Super Héroes, Estuvo en escena  once meses y recibió la nominación , al premio Opus, como mejor obra de teatro guatemalteco de ese año.   La obra fue publicada ese mismo año, la ilustración, arriba a la izquierda, es la portada de esa publicación.

Galería

Con un poco más de veinticinco años de permanencia en el Teatro del GADEM,  casi cien obras subidas a escena e innumerables reconocimientos a nivel nacional, el Grupo Diez  tuvo que abandonar aquella sala,  la última producción que subió a ese  escenario fue la comedia Golfos de cinco estrellas, de Juan José Alonso,  dirigida por Xavier Pacheco. 

 

El Grupo Diez se trasladó al Teatro La Cúpula  en la zona 9,  en donde pocos años después le tocaría  bajar el telón  y apagar los reflectores por última vez.

 

Sin embargo su presencia  aun se hace sentir en el medio cultural guatemalteco, por ejemplo en  lo actoral y de manera individual Julio Díaz, (uno de los fundadores, y principales sostenedores del  grupo),  se mantiene más vigente que nunca, recién  ha sido  nominado,   por  mejor interpretación masculina de reparto, al Premio Platino del Cine iberoamericano por su participación en la producción cinematográfica La Llorona, gala de premiación que se efectuará  en Madrid en los primeros días del mes de octubre, a la que Julio acudirá.

 

Otro de los legados del  Grupo Diez, (que tengo, debo  y quiero mencionar),  fue  la fundación del diez junior,   que desde 1988 ha puesto en escena obras de teatro para niños escritas y dirigidas por  éste servidor.     

 

Dice Ricardo, (yo),  a mediados de ese año, (1988),  recibí la comisión de poner en escena un teatro para niños, pero uno diferente,  uno que correspondiera, en primera instancia, a la calidad escénica del Grupo Diez y, en seguida,  uno que propusiera una nueva forma de hacer teatro para niños en el país, (congruente con la premisa original del Grupo Diez, hacer algo distinto, algo innovador).

 

Tocaba ahora  escribir el libreto y dirigir el montaje.  Esto sólo pudo ser posible por el decidido  aporte, (en cuanto a dramaturgia),  del maestro Hugo Carrillo quién siempre me motivó  a buscar una forma propia de expresarme.  En cuanto a dirección, y técnicas teatrales,  conté con la participación de la invaluable experiencia de Ricardo Mendizábal.   Artística y administrativamente fue Julio Díaz quien me orientó en cuanto a todo lo relacionado con  la producción teatral.   Todo lo anterior materializó, en el escenario del Teatro GADEM  la tarde del sábado el 25 de septiembre de 1988, la puesta en escena de la primera obra de teatro para niños del Grupo Diez, pero firmada como diez junior.

 

Del programa de esa  primera obra,  Y los libros hablaron, he  extraído las siguientes notas:

 

Desde hace diez y siete años cuando fundamos el grupo se habló con insistencia de la necesidad del Diez de hacerse presente ante el pequeño gran público que es la niñez.  Grande por exigente, pequeño por su tamaño, imposible de engañar por genuino.   Si de alguien aprender el actor es del niño.  Es un espectador insobornable que no hace concesiones.  Exigente y sincero por naturaleza.  Al dejar hacer a Ricardo, el Grupo Diez se enfrenta a su vejez con madurez y sabiduría.   Es la escala generacional que tarde o temprano implica cambio y eso es muy importante; pero no nos haría sabios el aceptarlo si el producto es malo.   No es la estafeta que se bota por cansancio.   Debe ser el cúmulo de experiencias que se pone a la disposición de un nuevo ciclo vital refrescante y tonificador..  El diez viejo avala y se identifica con el esta actividad sin ninguna reserva y espera cosechar con abundancia.  Bajo esta premisa el grupo se presenta ante un nuevo espectador co la esperanza de que continuará llegado al teatro donde cobre vigencia el gesto t la palabra nuestro de cada día y aleje el terror y la miseria del guatemalteco del mañana.

 

Aunque firmadas únicamente por Grupo Diez,  se tiene que reconocer  su autoría a Ricardo Mendizábal.

 

Curiosamente, y por mera casualidad,  el diez junior también se fundó con diez integrantes:   Sergio Paz, Mario Roberto Galdámez, Ricardo de  la Roca, Lucrecia Sagastume, Roberto Santandrea, Sonia Marcos,  Manuel del Cid (+), José Alfredo Chang (+) Marco Antonio Castro (+) y, claro,  el director.  

 

Diez junior ha permanecido  vigente por  treinta y tres años, subiendo a escena igual número de obras, todas escritas y dirigidas por quien esto escribe.   De los  fundadores del grupo permanecen aun vigentes en el grupo: Sergio Paz, Mario Roberto Galdámez, Sonia Marcos y yo.  Desde hace más de veinte años,  se nos ha unido el maestro Luis Santana quien aporta al diez junior toda su experiencia como escenógrafo y teatrsita..

 

Hoy que el Grupo Diez, estaría arribando a sus cincuenta  años el mejor reconocimiento  que diez junior  puede hacerle es mantener vigente esa comisión  que el Grupo Diez viejo, nos  trasladó en 1988…

 

Hacer un teatro para niños diferente, uno que corresponda a nuestra realidad,

Un teatro  en  en donde no hay espacios para príncipes ni hadas que vengan a resolver todos nuestros problemas.

Un teatro con la necesaria dosis de fantasía y el carácter lúdico que deben estar presentes en las obras   para niños.  

 

                                                                                                                                                                                                             Ciudad Guatemala, 15 de septiembre e 2021

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